La
hemodiálisis: es una técnica en la que mediante un circuito
extracorpóreo se hace pasar la sangre del paciente por un filtro, con lo que se
elimina el agua y las sustancias retenidas y se regula el equilibrio acido-básico.
Para ello, la sangre del paciente, mediante una bomba, circula a través de un
circuito extracorpóreo que tiene colocado un filtro llamado dializador,
volviendo nuevamente al paciente. El dializador tiene unos
compartimentos por los que circula la sangre, que están separados mediante una
membrana semipermeable de una solución que se llama líquido de diálisis. La
membrana semipermeable no permite pasar, de la sangre al líquido de diálisis,
las células sanguíneas (glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas) ni las
proteínas. Mediante difusión, las sustancias que muestran valores elevados en
sangre y no se encuentran en el líquido de diálisis, como la urea y la creatinina, se van eliminando progresivamente durante la
sesión de hemodiálisis. Otras sustancias como el sodio, potasio, calcio,
fósforo, bicarbonato, magnesio, etc., se encuentran en valores fisiológicos en
el líquido de diálisis, e igualmente por difusión permiten que se alcancen al
final de la diálisis unos valores similares a los de un individuo normal. El
líquido de diálisis se va regenerando continuamente mediante la mezcla de un
concentrado específico y agua de uso doméstico. Esta mezcla la realiza el
monitor de hemodiálisis (ver más adelante), y el agua corriente requiere con
frecuencia tratamiento que impida el paso de sustancias al enfermo. Toda la
sesión de hemodiálisis está regulada por un monitor. Este permite, al inicio de
cada sesión, que el personal sanitario encargado de la hemodiálisis, programe
el flujo de sangre por el circuito, la temperatura y las pérdidas de líquidos
que se quieran realizar. Los monitores poseen un sofisticado sistema de
detección de anomalías durante la sesión de hemodiálisis (disminución del flujo
de sangre programado, aumento de presión por coágulos en el sistema
extracorpóreo, cambio en la composición de líquido de diálisis, etc.) que
permite mediante una alarma corregir rápidamente cualquier anomalía. conseguir un flujo de sangre adecuado (300-400 ml/min) es necesario un acceso
vascular que puede conseguirse mediante la inserción de un cateter
en una vena de gran calibre (vena femoral, yugular, etc.), o realizando una
fístula arterio-venosa. Esta se realiza
quirúrgicamente en un brazo mediante la unión de una arteria a una vena, la
cual se dilata al recibir más sangre de lo normal y permite su punción en cada
sesión de hemodiálisis.
El tiempo normal de cada sesión es de 4
horas, en las cuales entre 60-