La dieta en el paciente con insuficiencia renal
La
finalidad de las recomendaciones dietéticas en la IR es diferente en las fases
precoces que en las avanzadas, y en el paciente con tratamiento sustitutivo.
En
las fases precoces, lo que se intenta es evitar aquellos factores que aceleran
la evolución de la enfermedad renal. Una restricción proteica parece
mejorar la evolución de la enfermedad. Para evitar la desnutrición se
recomienda ingerir proteínas de alto valor biológico (carne o pescado).
Asímismo, no debe reducirse en exceso la ingesta de agua y sal, ya que puede
favorecer cierto grado de deshidratación que repercute negativamente en la
evolución de la IR. En este estadio la restricción de potasio y la utilización
de quelantes de fósforo que disminuyen su absorción no es necesaria.
En
las fases más avanzadas de la enfermedad, además de intentar retrasar su
evolución, es importante prevenir la aparición de síntomas urémicos, y sobre
todo evitar transgresiones que puedan poner al paciente en situación de riesgo
(edema agudo de pulmón por exceso de líquidos y sal, arritmias por aumento del
potasio sanguíneo, etc.). En esta fase, además de reducir la ingesta proteica,
se debe vigilar muy estrechamente el aporte de agua y sal. Se tendrá cuidado
con los alimentos ricos en potasio y es necesario utilizar quelantes de fósforo
(carbonato cálcico) para controlar la enfermedad ósea. Sobre todo en niños,
aunque también parece ser beneficioso en adultos, se debe controlar la acidosis
manteniendo el bicarbobato > 20 mEq/L. Los aportes de hierro, complejo
vitamínico B y ácido fólico parecen necesarios en esta fase.
En
el paciente en tratamiento sustitutivo, el aporte proteico debe incrementarse
incluso por encima de lo recomendado para un individuo normal (durante la
hemodiálisis o la diálisis peritoneal se pierden aminoacidos). Generalmente, en
el paciente en diálisis, la diuresis residual que pudiera mantener antes de
comenzar el tratamiento sustitutivo, Por ello la reducción en la ingesta
de agua y sal debe ser importante. En esta situación, el riesgo de
hiperpotasemia es alto, por lo que debe vigilarse los alimentos ricos en
potasio. Es necesario continuar el uso de los quelantes de fósforo y en muchas
ocasiones es necesario aportar vitamina D. Es igualmente necesario los aportes
de hierro, complejo B y ácido fólico. En todos los pacientes en tratamiento
sustitutivo se utiliza eritropoyetina para evitar la anemia.